Día 25 en Marruecos
Marruecos. Día 25. Me sorprende que en los cafés solo se vende literalmente café o té. Nada para acompañar. Eso sí, vos podes traerte de afuera algún pan o algo dulce. Están repletos de hombres mirando el fútbol a toda hora. Ni una sola mujer. En general nadie habla inglés. Solo árabe, beréber y francés. Alguno que otro habla español. Me es muy difícil comunicarme, ni en India ni en Nepal me sentí así. Intento llevar siempre un papel y lápiz para anotar palabras básicas en su idioma. Aún no conocí ninguna de las ciudades grandes, y prefiero evitarlas. Creo que se puede apreciar la verdadera cultura desde pueblos más remotos y menos contaminados por el turismo. Las mujeres musulmanas llevan el pañuelo cubriéndose el pelo porque ellas ‘así lo deciden’, o eso me dijeron, claro está que algunas son de familias muy conservadoras y otras con maridos que se creen sus dueños y por eso se cubren, incluso aveces por completo con el conocido Burka. Con estas últimas trato de hacer contacto visual intentando descifrar quién se encuentra detrás de aquel velo. Si son mujeres valientes, soñadoras, aventureras, si lo llevan por que quieren o porque se lo imponen, si les da calor en verano o frío en invierno, que sienten cuando se toman una ducha y dejan su cuerpo al desnudo total, dejando que las gotas de agua les empape por completo aquel cuerpo que solo ve la luz y siente el aire unos pocos minutos al día. El llamado de la Mesquita ya lo naturalice. Las diferencias entre géneros no.