Samoa. Dos meses viviendo con una familia samoana.
Samoa es un pequeño (y gran!) país ubicado en el océano pacífico y pertenece a la polinesia. Es el primer pedacito de tierra junto con otro más pequeño en recibir el Año Nuevo.
Mi visa de trabajo en Nueva Zelanda terminaba y debía moverme hacia otro lugar.
Durante mis últimos meses trabajando en NZ me hice amiga de una Samoana y me empecé a interesar por su cultura. Fue entonces cuando decidí buscar acerca de ese país y ver la posibilidad de vivir un tiempo allá. Claro que vivir como turista de hotel en hotel no era mi plan. Entonces me contacté con una familia que tenían unas casas de playa para ver si cabía la posibilidad de ayudarlos en todo lo que ellos necesitaran a cambio de un lugar donde vivir. Enseguida recibí una afirmación como respuesta y la aventura empezó.
El día que llegue hablé con la familia, compuesta por un joven matrimonio con 7 hijos. Me trasmitieron que era la primera vez que hacían algo así, a lo cual les cuestioné el por qué y me dijeron que para su cultura está mal visto tener a un “blanco” trabajando para ellos.
Sentí en el pecho una puntada y sinceramente no supe qué responder, sentí la necesidad de mostrarles las ganas que tenía de aprender de ellos y de su cultura.
No les convenció mucho mi discurso pero aceptaron el trato y la experiencia empezó...
Mi hermanito samoano mas chiquito.
El resto de mis hermanitos listos para ir a misa.
El patio de casa.
En mi tiempo libre, disfrutando y observando el mar.
Mi simple cuarto. Mi refugio.





