Un nuevo idioma: el danés

De repente me escucho hablar una lengua que requiere de mí un gran esfuerzo, sobre todo cambiar la manera en la que mi boca y garganta estaban habituadas a moverse. Me trabo, parezco un robot e incluso no me reconozco el tono de mi propia voz y sin embargo sigo y me quedo sorprendida en la capacidad que tenemos los seres humanos de aprender, en cualquier momento de nuestra vida, un idioma completamente diverso al que aprendimos de niñxs.